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Cenas de Navidad

Ayer (y parte de hoy) fui a la cena de Navidad de mi empresa.
No sé si he contado mi situación, aunque me figuro que sí voy a explicarlo, porque así me

desahogo un poco.
Trabajo mediante ETT como programado para una empresa de Barcelona que me ha enviado a

Castellar del Vallès (a 40 Km. de mi casa), a realizar "in situ" programas de control de

aduanas y listados. En realidad estoy allá la mayor parte del tiempo haciendo ver que

trabajo, esperando instrucciones de la central, dibujando, haciendo figuras de papiroflexia

que escondo detrás del ordenador y escribiendo este blog.

Bueno, pues la cosa es que me ha invitado mi empresa (la de Barcelona) a su cena de Navidad.

Hoy se celebra la cena de la SONY, que es donde trabajo en realidad, pero NO me han invitado

(allá soy un infiltrado).

La cena en cuestión (a la que he ido), prometía bastante, ya que casi no conozco a mis

compañeros de trabajo, porque cuando yo entré, estaban de vacaciones y cuando volvieron, yo

me fui a Castellar.

Pues nada, yo allí intenté mantener el tipo, seguir las coñas etílicas, y tampoco estuvo tan

mal. Lo malo es que el alcohol a mi no me hace demasiado efecto, solo me da sueño, y encima

el evento estuvo amenizado por un cantante de bossa-nova que debía llevar bastante costo en

sus entrañas, lo cual acabó de hacer la faena de dejarme torrado total.

Cuando acabó la cena, los jefes y las chicas se marcharon, y a mi mis "compañeros" me

"obligaron" a seguir la fiesta con ellos. El pedal que llevaban era considerable, sobretodo

el técnico informático que no conociá de nada y estaba viviendo convulsivas aventuras en un

universo propio.

Entrar en una discoteca en estos días de cenas de empresa (lo digo con total desconocimiento

del tema) parece una de las experiencias más deprimentes que existen.
Estos sitios están llenos de gente de 40 años para arriba con cara de "que hago yo aquí"

(los que no han bebido) o con cara de "me voy a comer la noche antes del coma etílico" (los

otros. A veces pienso que debería haber nacido en Viena hace 2 siglos, entonces las fiestas

eran otra cosa...

Bueno, la cosa es que llegue entero a casa (lo normal para un superhéroe de mis características) en el famoso tranvía de Barcelona, y el lunes estaré todo todito el día escuchando como fue la cena de la Sony, con sus sorteos de videocámaras y los vómitos aduaneros.

Cuídense...

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