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Los peces y el problema de la viviendaLos peces y el problema de la viviendaLos peces y el problema de la viviendaLos peces y el problema de la viviendaLos peces y el problema de la vivienda


Hoy, como cada viernes, hago jornada intensiva en el curro. Lo cual significa salir a las tres de la tarde (muy pasadas), y comer en casa solo. Y cuando como solo, hago algo que no suelo hacer, ver lo que sea en la tele. Y lo que más me gusta ver son los documentales del 33.


Los documentales están bien. No hace falta seguirlos para enterarte del argumento, y puedes dejarlos a medias tranquilamente. Y hacen mucha compañía.


Bueno, pues el que salía hoy no sé muy bien de que iba, pero salía un pez (l'espinòs), que se estaba montando su casita. La verdad es que dan mucha envidia estos peces. Se montan su casa en un ratito, y no tienen problemas de hipotecas y nada.


Pues eso, nuestro espinòs se estaba haciendo su casa en un solar que encontró fácilmente disponible, y se disponía a recoger toda la basurilla que podía, para ir amontonándola y pegándola con una especie de cola que salía de ¡sus riñones!. Y en un momento tenía una casa, bueno, un montón de residuos con dos puertas. ¿Y por qué dos puertas? Pues porque el mamón solo la quería para una cosa: para impresionar a una chati y... Sí, eso...


Y este es el otro tema. En la manera de ligar, los peces no se nos diferencian tanto. Pero al menos, en los peces lo que más se valora no es el físico, o la labia, sinó la creatividad y la habilidad. Habrá que considerar lo de hacerse pez, aunque la papiroflexia submarina no creo que tenga futuro.





Bueno, y hablando de peces, la frase lapidaria que se me ocurrió anoche, que no podía dormir por el calor:


"No somos más que peces que no salimos de nuestras peceras que están hundidas en el fondo del mar"

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