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Donante de sangre


Nueva entrega de mis fantásticas aventuras:
Hoy he ido a donar sangre.




He salido del metro corriendo, para llegar a tiempo a la unidad móvil vampírica, me he quedado ante una puerta de vidrio cerrada, me he decidido a abrirla y me he quedado otra vez parado frente a una anciana con una chaqueta blanca que miraba unos papeles. La señora no dijo nada, así que me dirigía a otra mujer con chaqueta blanca. Ésta me dijo que cogiera uno de esos papeles y contestara el cuestionario.


Al parecer la mujer con el papel no era una ATS, sinó una paciente y yo, pacientemente, cogí uno de esos papeles y contesté que no tenía hepatitis, ni la enfermedad de Grmlfj-Jakobs, que pasaba todos los tests de Voight-Kampf, que no había tenido relaciones sexuales con ninguna persona desconocida (que más quisiera), que no era sifilítico, etc.


Una vez cumplimentado, entregué mi certificado de persona sana a la ATS auténtica, que me preguntó si me había mareado alguna vez después de un análisis de sangre.


Y yo le dije que sí.


Entonces ella me ordenó que no donara sangre hasta que hubiera pasado dos análisis de sangre sin marearme. Y que me tomara una tila antes.


Pero mi sangre es muy buena, si tengo más hematocritos que los permitidos por la UCI. Y no me mareo tanto, puedo volver a casa perfectamente apoyado en alguien después de todos mis análisis.
Y tampoco estaba nervioso, simplemente soy una persona emotiva que no puede ocultar sus sentimientos.


Pero nada...

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